Mientras el fuego ardía…

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Desastres, a pesar de que cobran vidas y desgarran los corazones de todo un país, también pueden ofrecer una oportunidad para un despertar nacional. La terrible explosión en la refinería de petróleo de PDVSA puede ser un momento para que toda Venezuela se una en solidaridad con las víctimas. Puede ser un momento para declarar solemnemente que todos harán lo posible para asegurar que una tragedia así no vuelva a ocurrir.

Es la responsabilidad del presidente consolar a una nación en crisis en estos tiempos difíciles, para recordarles a los venezolanos que las vidas perdidas no fueron en vano, y para llevar a todos los que sufren a una vida mejor.

Sin embargo, los lectores no necesitan ser recordados de que Chávez tardó 36 horas para aparecer en público y hablar sobre la tragedia. Durante 24 horas, los venezolanos permanecieron en pánico y temor por no saber lo que había sucedido, y si volvería a suceder. Mientras que cuerpos fueron encontrados, el presidente – el líder de la nación – no estaba a la vista.

Es un comentario triste cómo este que muestra lo bajo que ha llevado el cáncer al paciente. Este es el mismo hombre que una vez fue famoso por dar discursos de nueve horas, el hombre que felizmente le lanzaba insultos a la oposición en cualquier momento. Ahora está tan enfermo que ni siquiera puede responder a una tragedia nacional. Esta tarea le tocó a Elías Jaua, quien pareció en todos los aspectos ser el verdadero presidente ese día. Pero la incertidumbre sobre quien en realidad estaba a cargo, por supuesto, sólo aumentó el miedo.

Esto plantea preguntas más difíciles y exploratorias sobre la capacidad de Chávez de gobernar a Venezuela. Ahora todos saben que las responsabilidades de día al día del gobierno le han tocado a Jaua, Maduro y Cabello, los líderes del PSUV. Ya es muy conocido que uno de estos hombres pretenderá asumir el puesto de Chávez cuando muera. ¿De estos cuatro posibles presidentes, quien fue el responsable de la negligencia que provocó esta explosión? Y hasta que sepamos, hay que preguntarnos, ¿tiene Chávez la capacidad de cumplir con incluso las responsabilidades más simbólicas de su puesto? ¿Puede Venezuela continuar con un presidente tan enfermo que tarda un día en dar un discurso básico sobre una tragedia nacional? ¿Y son en realidad capaces los otros de asumir los deberes del presidente?

Nosotros en S.O.S. Chávez hemos sido criticados por ser demasiado agresivos en descubrir los hechos sobre la salud de Chávez. Pero creemos que la agresividad en la búsqueda de la verdad no es algo malo. El futuro de Venezuela está en riesgo – y esta tragedia ha hecho hincapié en la realidad del cáncer de Chávez. El presidente de esta nación se está muriendo – una realidad triste. Pero mientras el cáncer lentamente lo mata, el mundo afuera continúa girando: Venezuela se enfrenta a desafíos día tras día, y es la tarea del presidente liderar al país mientras se enfrenta con estos desafíos. El paciente eventualmente habló con la nación, pero para ese momento, el miedo y las dudas ya estaban en sus niveles más altos.

Los venezolanos necesitaban a un presidente ese día. Recibieron sólo silencio. Y el fuego continuó ardiendo.

Señalando a otros

Foto: Reuters

Después de su tarde llegada a la escena de la tragedia en Amuay, Chávez tuvo la difícil tarea de tratar de explicarles a las familias, y a toda Venezuela, porque tanta gente había muerto. Considerando su respuesta atrasada al accidente, estaba bajo mucha presión para decir la respuesta apropiada.

Y fracasó por completo.

Parecía que tenía la idea correcta cuando dijo que no se puede obviar ninguna hipótesis. En este momento, no se sabía mucho sobre el accidente, y cualquier investigación buena debe incluir todas las teorías posibles.

Pero dentro de una hora cambió de opinión. Cuando una periodista sugirió que la explosión fue el resultado de una falta de mantenimiento, dijo que era imposible. Cuando le informó sobre los residentes y trabajadores quienes reportaron el olor de gas en el área, le dijo a la periodista que nunca había escuchado esa información.

Todo esto es muy difícil de creer. El viernes, mientras aún se desconocía el paradero del paciente, Jaua y otros ministros llegaron a la escena y explicaron que la explosión fue el resultado de un escape de gas que se encendió.

¿Cómo es posible que el presidente nunca escuchara esta noticia? ¿Estaba tan enfermo que ni siquiera estaba consciente de lo que estaba pasando? ¿Tan drogado que luego no recordaba lo que le dijeron? ¿O sólo decidió mentir cuando le presentaron hechos que no le gustaron?

El paciente se volvió tan frustrado que se atrevió a atacar personalmente a una periodista. Cuando la periodista le informó sobre los residentes que reportaron el olor de gas, se burló de la pregunta. En vez de contestar, criticó a la periodista, quien sólo hacía su trabajo, por no seguir un código de ética. Como es su costumbre, cambió la entrevista a una charla, esta vez sobre la ética. Es muy irónico que un hombre hable sobre la ética aunque no conforme con el código de ética de su propia profesión. Los venezolanos aún están esperando la verdad sobre su cáncer, pero él es demasiado deshonesto para decirles algo.

El paciente, una vez conocido por su oratoria, ha sido reducido a causa de la confusión que resulta del uso excesivo de los calmantes y esteroides, de usar las tácticas vergonzosas de los políticos incompetentes. Después de hacer una digresión con su ataque irrelevante, precedió a rechazar su afirmación presentando sus propias suposiciones sin dar pruebas. Usando una de sus tácticas favoritas, cambió de tema y nunca regresó. Nunca recibimos una respuesta verdadera a la pregunta.

El objetivo de todo esto es muy obvio. Chávez sufrió una serie de eventos vergonzosos durante la semana pasada, y no podría haber pasado en un peor momento. Ya no tiene una ventaja en las encuestas, y estos errores públicos sólo dañan su campaña aún más. Según Bocaranda, sus asesores brasileños le están advirtiendo a Lula que “las cosas no pintan bien” para Chávez.

Y no es solamente Chávez quien intenta distraer a los venezolanos de la verdad. Otros miembros del PSUV han empezado a señalar a otros. Ayer Diosdado Cabello criticó a un monseñor quien dijo que el gobierno no ha revelado toda la verdad sobre el accidente en Amuay, y comparó el accidente trágico con la huelga de 2002. Lo que un accidente que resultó en muertos innecesarios tiene que ver con un acto político pacifico es difícil de entender.

Pero Cabello sí expresó un punto interesante. Dijo que nadie asumió la responsabilidad de la huelga del 2002. La refinería en Amyuay está administrada por PDVSA, una industria que Chávez nacionalizó, y la cual depende del gobierno para su financiamiento. Algo terrible ocurrió en Amuay, y el PSUV está haciendo todo lo posible para asegurar que no tampoco tenga que asumir la responsabilidad.

La semana cuando las ruedas se cayeron

Foto: AVN

Si las predicciones de los encuestadores resultan ser ciertas, y Henrique Capriles gana la presidencia, la semana pasada podría ser recordada como el principio del fin para el paciente (por supuesto, sabemos que el verdadero comienzo del final llegó hace 15 meses, cuando Chávez fue diagnosticado con el cáncer que eventualmente lo matará, pero ustedes entienden el punto…).

Los peores siete días para el presidente comenzaron el domingo pasado en la cárcel de Yare, un símbolo de fuerza para el PSUV. Dentro de sus muros, se produjo un enfrentamiento entre un grupo de ex oficiales de la policía y una banda de criminales convictos. La batalla se pareció más a una guerra que a un motín de cárcel: 26 muertos, algunos tan desfigurados por las balas que no pudieron ser identificados; cincuenta tiros heridos, muchos gravemente, y 8000 disparos. La consecuencia fue recibida con un silencio absoluto por parte del paciente. El acontecimiento solamente hizo hincapié en el problema de la violencia en las cárceles venezolanas: 591 muertos desde el 2011. Su respuesta sólo subrayó los pocos esfuerzos del gobierno – o ausencia de uno – para combatir el problema.

Dos días más tarde la cadena de Chávez, diseñada para obligar a los venezolanos a escuchar su propaganda, fue secuestrada por los manifestantes enojados con el paciente por violaciones de trabajo. El incidente ocurrió sin precedentes y fue sumamente vergonzoso – esta cadena de Chávez obligada a salir del aire por la protesta fue la primera vez que el presidente desinformado escuchaba de los conflictos laborales.

Justo cuando pensaba que su semana había terminado, un puente se derrumbó en Cúpira, exponiendo aún más el abandono del PSUV de la deteriorada infraestructura de Venezuela. Al igual que el motín en la cárcel, el presidente no sintió la necesidad de responder – sólo Jaua lo hizo – culpando a una grúa por el colapso. Sin embargo, la realidad es que incluso si se tratara de la grúa, también hubiese sido una falta de responsabilidad del gobierno.

Luego, por supuesto, se dio la tragedia de Amuay. Una vez más, tomó 12 horas para que el presidente demostrara que estaba prestando atención, llamando por teléfono al canal del Estado desde quien sabe donde (más sobre esto por venir). Todo tipo de rumores sobre su salud y su liderazgo explotaron a través de los medios sociales. Más de 36 horas después, el presidente finalmente estuvo lo suficientemente bien como para aparecer en la escena, dando lugar a una gran cantidad de nuevas preguntas: ¿está este hombre lo suficientemente bien como para hacerle frente a una crisis?

Durante casi un mes, la campaña de Capriles ha ido ganando impulso mientras el paciente ha fracasado. Mientras que muchos están describiendo esta semana como una pesadilla para Chávez, nos sentimos obligados a señalar la triste realidad de que los acontecimientos de esta semana fueron en su mayoría prevenibles. Un presidente que se ocupa en realidad de administrar su país podría haber evitado muchos de estos desafortunados acontecimientos. Y mientras que los presidentes se ven obligados a hacerle frente a las crisis de vez en cuando, las ausencias de un líder – como el paciente – simplemente hacen que este tipo de incidentes sean mucho peor para todos aquellos involucrados.

A la hora de la necesidad, ¿dónde estaba?

Foto: 6 to Poder

Durante una tragedia los países recurren a sus líderes para que les suministren esperanza y seguridad. Es durante los tiempos de tragedia y pesares que los mejores presidentes muestran su valor y se enfrentan a los desafíos de su país. Son estos los momentos que definen a un líder y como serán recordados en la historia.

El sábado Venezuela sufrió una tragedia terrible. Una explosión ocurrió en la refinería de Amuay, una de las más grandes del mundo, matando a 48 venezolanos. Sorprendido y confundido, el pueblo venezolano esperaba que su presidente saliera al aire, en lo que hubiese sido una cadena justificada, para expresar sus condolencias a las familias y asegurar que todo estaba bajo control.

Esperaron y esperaron. Fue después del mediodía que el paciente se tomó el tiempo para hacer un comentario sobre la tragedia, a través de una llamada telefónica. Expresó sus condolencias y la tristeza que todos nosotros sentimos, pero ¿por qué sólo una llamada telefónica? Aunque trata de presentarse como la fuerza del país, está ausente cuando el país necesita fuerza para continuar. ¿Dónde estaba por casi 12 horas entre el accidente y su llamada? ¿Por qué no pudo aparecer en televisión? ¿En camino al hospital con complicaciones de cáncer? ¿Muerto? ¿Y si esta tragedia hubiese sido algo más serio, como la invasión de la que el paciente siempre está hablando o un terremoto de gran magnitud? ¿Podría responder?

Le tomó unas alarmantes 36 horas en responder como debía – la tarde del domingo. Llegando a Amuay, habló con periodistas en la escena de la tragedia. Fue una respuesta muy atrasada, y no proveyó ninguna explicación. Se atrevió a decir que era su “máxima preocupación” en aquel momento. Casi increíble, considerando que tardó más de un día en atenderlo.

Su repuesta no reflejó esta supuesta preocupación tampoco. Sus consejos a las familias entristecidas fue "la función debe continuar." ¿A qué “función” se refiere? Es el show constante que Chávez hace de su pueblo y liderazgo – explotando cualquier cosa o persona posible. Incluso víctimas de una tragedia nacional están incluidas en su programa de reality TV (aunque 36 horas después). Este error vergonzoso, probablemente el resultado de dosis extremas de calmantes y esteroides, sólo confirma que ese es su estado de mente. Cuando un accidente trágico como éste ocurre, no cree que sea un tiempo de reflexión y preguntas. No se pausa para analizar y asegurar que nada así ocurra otra vez. Sólo niega, y se aprovecha de la tragedia – “la función debe continuar.” Las familias de los que han muerto no pueden continuar sus vidas como si nada hubiese ocurrido.

El paciente sabe que esto no se ve bien para su gobierno. Pero la única manera de reganar la confianza del pueblo es ser abierto y honesto, y hacer regulaciones para que nada así ocurra otra vez. No puede decir afirmaciones sin pruebas de que las cosas han sido arregladas para siempre. En contraste a su cáncer, que puede esconder dentro de su cuerpo, los rasgos de este accidente serán visibles para todos. Los venezolanos se merecen una respuesta más rápida y compasiva. ¿Por qué no la recibieron?

Otra Semana Desesperada

Foto: AFP

La semana pasada exploramos las motivaciones detrás del último intento de Chávez por ocultar los estragos de su cáncer terminal. Ya la mayoría de los venezolanos han visto las imágenes cómicas de un “joven” Chávez, imágenes tan absurdamente fuera de lugar con la apariencia real de Chávez de estos días que es difícil imaginar que el PSUV realmente crea que va a funcionar. Irónicamente, cada vez que uno ve caricaturas de Chávez jugando básquet o trabajando con la clase obrera sólo atrae más atención al hecho de que el paciente terminal está demasiado enfermo como para hacer su trabajo actual.

Resulta que los comentaristas de toda Venezuela han llegado a la misma conclusión. Este “cambio de imagen”, dicen, sólo servirá para mostrarles a los votantes hasta qué punto el paciente ha caído. En efecto, es el favorito Capriles quien se parece más al carácter de esas imágenes. A medida que Chávez se mantiene cómodamente instalado en su palacio de Miraflores, Capriles continúa marchando por todo el país. Su nombre rápidamente se asocia con vigor y sinceridad. Mencionen el nombre del paciente, por otro lado, y las mentes de los venezolanos recurren a temas sombríos –decadencia, muerte, pérdida de esperanza.

Sin embargo, el PSUV aún persiste. Al igual que el paciente, su campaña se ha estancado y su popularidad disminuye junto con la posición del paciente en las encuestas. Estas últimas tácticas son un intento por rejuvenecer la campaña. Por supuesto, incluso un Chávez sin cáncer es demasiado viejo, y demasiado rico también y bien alimentado para adaptarse a los venezolanos de la clase trabajadora que son retratados en los cómics del PSUV. Tal vez el paciente confía en que ha permanecido aislado durante tanto tiempo que los venezolanos se han olvidado de lo que realmente parece. Un pensamiento cómico, sin duda, pero muy relevante para una ciudadanía que ya está acostumbrada a ir semanas sin ver a su presidente.

A pesar de la fragilidad del paciente, el PSUV todavía utiliza la mano dura del gobierno para inhibir al favorito cada vez que puede. En un evento reciente, simpatizantes del PSUV montaron a un Mercal con precios reducidos para distraer la atención del discurso del favorito. Imagínense eso: bajo el gobierno del PSUV, la escasez de alimentos están por todas partes y los precios de alimentos se han disparado – ¡ahora tratan de explotar sus propios errores para obtener una ventaja política!

Una vez más, sin embargo, el mercado simplemente llamó más la atención al hecho de que, gracias a la inflación galopante, la comida es demasiado cara en Venezuela. Al igual que con el cambio de imagen del propio paciente, el PSUV está aprendiendo la dura lección de que es más difícil influir en las personas cuando los hechos no están de su lado.

Nueva Encuesta: ¿Cuál es el desarrollo reciente más sorprende de la campaña de Chávez?

Esta semana ha habido bastante controversia sobre la campaña del paciente. Con las encuestas recientes mostrando que está perdiendo ante el favorito Henrique Capriles, la campaña se ha vuelto más desesperada. Como resultado, hemos visto que las actividades han llegado a mínimos nuevos sin precedentes. Desde las protestas durante su cadena  y sus caricaturas ridículas tratando de aparecer más joven, hasta robar los sueldos de los empleados del gobierno para financiar su campaña e impedir que los ciudadanos venezolanos en el extranjero puedan votar, la campaña de Chávez está perdiendo el control.

Después de experimentar “problemas de audio,” la cadena del paciente fue abruptamente cortada y terminó. En realidad, la transmisión fue bochornosamente interrumpida por protestas laborales. Las transmisiones obligatorias que se transmiten por todo el país son la única manera como Chávez puede hablar con la gente venezolana. Y ahora, hasta está perdiendo control de estos eventos sumamente calculados.

Como si la cadena interrumpida no fuese vergonzosa, Chávez y sus voceros del PSUV decidieron que el Chávez real era demasiado gordo e inmóvil para relacionarse con los votantes jóvenes de Venezuela. Por lo tanto, en un intento por crear la percepción del paciente enfermo e hinchado  como alguien vigoroso, su campaña reveló imágenes de un “Chávez joven” jugando básquet, bailando, montando una motocicleta, y charlando, entre otros esfuerzos “juveniles.”  Pero como reportamos, estas imágenes ridículas sólo han mostrado la seriedad de la enfermedad del paciente y la desesperación de la campaña tambaleada cuando trata de ganar votos y crear la ilusión de un paciente sano. Claramente temiendo que su campaña esté fallando, los trucos animados del paciente son trucos desesperados y han fracasado en las comunidades a lo largo del país.

Aparte de sus caricaturas, la campaña de Chávez continúa gastando cantidades grandes de dinero. Para continuar con las financias del barco que se hunde, su partido le roba los sueldos a los empleados del gobierno, pidiéndoles que donen a su campaña. El PSUV continúa haciendo todo lo que puede para apoyar a su líder moribundo.

Finalmente, el paciente y su partido han decidido oprimir uno de los derechos más fundamentales que tiene un ciudadano, el derecho al voto. Complicando el voto de los ciudadanos venezolanos en los Estados Unidos y España es otro truco sucio del PSUV para tratar de robar esta elección.

Les dijimos que a medida que la campaña se vuelve más reñida, las acciones del PSUV se volverían más ridículas. Pero, ¿cuál de todas estas novedades es la más sorprendente? Dígannos sus pensamientos, y reportaremos los resultados la semana que viene.