Con la gente sufriendo, Chávez impone su ideología

La agenda de Chávez desde su reelección ha sido clara – sumergir a Venezuela aún más en el socialismo y consolidar su poder. Hemos visto a Chávez implementar una ambiciosa agenda de 15 días – anunciando a Nicolás Maduro como su vicepresidente y sucesor aparente; reestructurando su gabinete para que esté compuesto de sus lacayos más confiables; designando a nuevos ministros leales, que están dispuestos a hacer lo que sea necesario para mantener la revolución en marcha después de su muerte, y seleccionando a 23 candidatos para las gobernaciones, muchos de los cuales – al igual que su gabinete – fueron escogidos para promover la militarización del gobierno, acercándolos a Maduro y asegurándose de que el PSUV conserve la revolución después de su muerte.
En el aspecto legal, Chávez ya puesto como prioridad la reestructuración del gobierno – independientemente de su legalidad – para consolidar aún más su poder. Chávez ha propuesto reducir el poder de los alcaldes y gobernadores y el fortalecimiento del sistema de comunas. Incluso está promoviendo una nueva ley que le da al gobierno la posibilidad de regular la televisión por cable como lo hacen con las estaciones locales ahora. Ahora las cableras tendrían que transmitir cadenas, y sufrir regulaciones de contenido por parte del PSUV. Finalmente, Chávez está fortaleciendo la política que criminaliza las protestas contra el gobierno, además de silenciar a sus críticos.
Por desgracia, mientras que Chávez sumerge a Venezuela en el socialismo, su pueblo está inmerso en los problemas cotidianos que sólo se vuelven peor. Y nuevos informes confirman que la breve luna de miel entre el presidente Chávez y su gente ya está llegando a su fin. Cientos de venezolanos salen a la calle todos los días para protestar por la falta de vivienda, los servicios públicos ineficientes y una de las tasas de criminalidad más altas de América Latina.
Según cifras del Observatorio Venezolano de la Conflictividad Social, ha habido más de 315 protestas en lo que va del mes de octubre. Está claro que a medida que Chávez pretende cimentar su legado, la gente está perdiendo la paciencia con el deterioro de la calidad de vida y la ineficiencia de su gobierno.
Las protestas por el aumento de violencia y asesinatos, la escasez de alimentos y promesas de viviendas incumplidas son comunes. La gente toma las calles para oponerse a los retrasos en los pagos de las obligaciones contractuales por parte de las agencias estatales, la entrega ineficiente de servicios públicos, el alto costo de vida y el deterioro de las carreteras. En efecto, el pueblo de Venezuela está enfáticamente gritando “¡basta!” como nunca antes.
Mientras tanto, el gobierno pretende no caer en cuenta de lo que está sucediendo – en lugar centrándose – como dijo Jaua – en expropiaciones y en profundizar el socialismo. Las universidades son de nuevo un objetivo, así como la educación básica. La necesidad prematura de los sistemas comunales también demuestra la urgencia del gobierno por centralizar el poder.
Chávez pretende fundar su legado como un gran líder, pero ignora las súplicas de su pueblo. ¿Cómo recordará el mundo a un hombre que presionó su ideología sobre las soluciones – a expensas de su pueblo? Si la historia es el juez, no va a ser un tribunal placentero.




